El arte transforma tu ciudad

El otro discutía con amigos sobre si el arte moderno o contemporáneo se puede denominar arte o solo son una panda de intelectuales intentando tomarnos el pelo. Supongo que todo depende de lo que te transmita una determinada obra, tu propia cultura estética y, en el fondo, la propia percepción de la realidad. Cuando hablo de cultura estética me estoy refiriendo a las vivencias de cada uno, la música que le gusta, su entorno vital. Pues a mi estas propuestas me parecen arte, me hacen pensar que la vida es divertida y puede ser más bonita o por lo menos mas interesante.

La página esta llena de propuestas artísticas, algunas de ellas mas interesantes que otras, pero de todas formas son una buena forma de pasar un buen rato. Os van a sorprender!!! (De nuevo el alemán se convierte en un idioma imprescindible para entender las propuestas aunque esta vez también esta en ingles).

Mi conexión a Internet parece que no funciona muy bien así que, tal vez, tenga que dejar de actualizar el blog unos días (antes empiezo…)

Sonic Ball o como la tecnología transforma un clásico

Bueno, pues parece que antes hablo de ello antes aparece frente a mi una nueva vuelta de tuerca del modelo ball chair!!!. Leyendo uno de mis blogs de referencia me encuentro con este modelo. Podría decirse que se trata de una mezcla entre el ball chair y un gran altavoz. Conozco a más de uno que mataría por tener un sillón así en su casa, te sientas y el sonido de tu música favorita te envuelve, es brutal!!!. Lo mismo hay que pensarse cambiar el modelo clásico, será difícil, por el actual (total soñar es gratis).

Si sabéis alemán la página donde las venden parece ser interesante: sonic chair

Retorno a la elegancia

Ayer en la versión en español del “The New York Times” que hace el país los jueves encontré un artículo interesante. Titulado Un retorno a las siluetas de tiempos más sencillos hablaba de la vuelta a la silueta de los cincuenta y principios de los sesenta que últimamente se intuye en el mundo de la moda. Tal vez el titulo no fuera el más adecuado, pues dependiendo de quién hablemos esos años fueron más o menos sencillos (no esta de menos recordar que en las guerras todos acaban perdiendo). Basándose en iconos como Grace Kelly, muchos diseñadores, entre los que se encuentran Marc Jacobs, Michael Kors, Prada o Dolce & Gabbana, han decidido volver a la silueta de aquellos años.

Yo personalmente aclamo y festejo este cambio. La moda concebida como puro exhibicionismo tendente a la fantasía constante no puede sostenerse por si sola. Por muy fashion que puedan ser la última tendencia no puede formar parte de tu guardarropa en el día a día si se trata de un estrafalario vestido extremadamente armado con el que no te puedes ni mover (sí, sí me refiero a la ultima ocurrencia de Nicolas Ghesquière, el celebre diseñador de Balenciaga). La moda debe servir como instrumento para hacer la vida más feliz a las personas que la disfrutan no esclavizarlas.

En los últimos tiempos hemos vivido un renacer de la “tendencia”, el ataque de las “fashion victim”, legiones de admiradoras de las tendencias que son capaces de vestirse con el último modelito omitiendo cualquier criterio estético. No es que la moda en los cincuenta fuera mejor que la actual, tenemos grandes creadores que hacen cosas alucinantes, pero el tratamiento de ella era diferente. La importancia del tejido, del corte y de la estética era fundamental a la hora de vestirse.

Tampoco debemos olvidar que cuando nos referimos al estilo de los cincuenta o los sesenta solamente hablamos de una parte del planeta y que la gran temida globalización (o tal vez mal entendida) nos ha traído al mundo de la moda la posibilidad de integrar a la otra parte del mundo. Pero quizás la reivindicación en este aspecto no sea la vuelta a un determinado estilo, pues la moda debe evolucionar como la propia sociedad, sino una nueva forma de entenderla o la vuelta a un concepto estético donde el esperpento no es el ganador.