El feminismo

el feminismo-doublecloth

Últimamente se habla mucho de feminismo, de que va a volver a ponerse de moda y de que ya es hora de que las mujeres nos volvamos a levantar en armas. Para mí, el feminismo siempre ha sido una constante vital, soy hija de una mujer muy consciente de su género, que siempre nos animo a ser lo que quisiéramos sin engañarnos respecto al handicap que nos había tocado por ser mujer.

Es duro pensar que desde que eres pequeño naces condicionado, pero es así y debes aceptarlo. Vivimos en una sociedad de clases donde te tocan papeles, a veces impuestos, a veces elegidos, que debes gestionar. Te toca ser mujer u hombre, te toca ser rico o pobre, gay o heterosexual, gordo o flaco, de izquierdas o de derechas… y manejas tu papel de la mejor forma posible, intentando acercarte a tu verdadero yo y adaptarte a la sociedad donde vives, cosa que, todo junto, a veces resulta bastante complicado.

El problema viene cuando estar en uno u otro grupo hace que vivas asustado o reprimido, ahí es donde se genera el dolor. Por supuesto que existen grados, pero cuando por ser mujer sabes que puedes morir a manos de la persona que amas porque siente que tiene control sobre ti por el mero hecho de ser hombre, ya no hablamos de vivir siendo menos que el otro, hablamos de vivir amenazadas.

Y es que, queridos míos, así es como se vive la vida cuando uno es mujer. No se trata de cobrar menos (que también) o de tener que elegir entre criar a tus hijos o triunfar en la vida (que tiene más que ver con la biología que con temas de elección, en realidad)… no, se trata de vivir amenazada desde que eres una niña. Yo todavía recuerdo el día que mi madre me explico que a partir de ese momento iba a recibir comentarios soeces y amenazantes*, era prácticamente una niña y al volver de la piscina un grupo de hombres decidieron comentar lo “bien que tomábamos un helado”. Nunca, jamás, en la vida en una sociedad sana se permitiría que un hombre adulto haga comentarios de ese tipo a una cría…¡es una locura!… bueno, pues muy señores míos, esta es la sociedad que nos ha tocado vivir.

Desde ese momento he vivido mil situaciones “amenazantes” (y ahora lo pongo entre comillas porque tengo tanta mala leche que soy capaz de responder pero no lo suelo hacer porque no me merece la pena perder energía en ello) de forma constante. Heredé un cuerpo curvilíneo algo más voluntuoso de lo normal y tengo que soportar miradas, comentarios, refregones… Ha llegado un momento que ni siquiera soy consciente porque actúo de forma instintiva: me doy la vuelta, me alejo, me pongo seria…

Así que si me preguntan si el feminismo es necesario o si creo que las mujeres deberíamos volver a luchar de forma más constante os diría que sí. Pero no creo en conceptos abstractos ni en manifestaciones, no sirven de mucho.

Debemos empezar a ser feministas en nuestro día a día. Las familias y las sociedades crían a maltratadas y a maltratadores, no creo que ni una mujer ni un hombre se levante una mañana y decida ser sumiso o dominante por que sí, repetimos patrones aprendidos durante siglos y debemos cortar con ellos. No recuerdo bien si mi madre increpó a esos hombres pero espero que lo hiciera porque enseñó una lección. Debemos enseñar a los niños y las niñas lo que significa la igualdad (es más, aquí habría que ir un paso más allá y hablar de igualdad real frente a lo diferente, porque nos ayudaría mucho como sociedad en cuanto a la generación de dolor innecesario). Tenemos que increpar al obrero que chilla a una mujer, debemos dejar el machismo de lado -porque el #MachismoMata, porque les enseña que son mejores que nosotras-, debemos defendernos con uñas y dientes porque nos están matando y, sobretodo, nos estamos convirtiendo en una sociedad de mierda donde se aplaca el pensamiento crítico con violencia y no se repudia al que hiere sino al herido.

No se, necesitaba soltarlo y explicar a quien lo lea porque debe hacerse feminista (que no se trata de que las mujeres sean mejores que los hombres, sino de luchas por una sociedad igualitaria en cuanto a derechos y libertades). Necesitamos un cambio y no nos quedan muchas oportunidades para enderezar el rumbo, no es algo que se cambie en un día, con una política o con una subvención. El único cambio posible está dentro de cada uno de nosotros, deja el machismo de lado y cualquier forma de discriminación hacia lo diferente y alienta a los demás a hacer lo mismo, entre todos, conseguiremos cambiar el mundo.

Un beso enorme queridos,
Raquel

* Porque una cochinada desde una obra o proveniente de un grupo de hombres es una amenaza, porque ellos son mucho más fuertes que tu y, normalmente, no puedes contestarles. Porque sabes que nuestra sociedad es un patriarcado y si les respondes y se encaran contigo posiblemente nadie se va a detener a ayudarte o defenderte. Esto señores, es vivir amenazada.

Foto via: link

Una casita con jardín

Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración-4

A veces tenemos oportunidades delante de nuestras narices que no aprovechamos, como esta casita con jardín que Alex Kennedy se construyó en el garaje de sus padres. Una mezcla perfecta de artesanía local, mucha madera y buen uso de la luz y la distribución del espacio.

Últimamente pienso mucho en cómo será mi vida cuando sea mayor. Reconozco que he pasado la famosa crisis de los 30 y ahora eso de tener o no familia me importa más bien poco -durante un tiempo fue un poco “voy a morir sola” jajaja… – ahora verme en una casa así: pequeña, con pocos gastos y trastos y viajando sin parar. No parece mal plan.

Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración-2 Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración-3 Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración-5 Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración-6 Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración-7 Una casita con jardín-doublecloth-ideas decoración-8

Pues, lo dicho, que no me importaría vivir en una casita con jardín. Con millones de plantas, sesiones de yoga al amanecer y rodeada de cosas bonitas ¿Os apuntáis?

Via: Apartment Therapy

Sobre encontrarse, perderse, volverse a encontrar y repetir

gafas1

Siento que tengo que pediros un poquito perdón (también siento que lo hago de forma sistemática, casi periódica… pero para mí sois importantes y cuando uno se equivoca está bien hacerlo). He estado algo perdida, levantar un negocio es mucho más duro de lo que podríais pensar, nos mudamos de casa y la hemos reconstruido desde cero y mi yo interno ha estado algo rebelde los últimos meses.

Dice Antonio, que me conoce y sufre bien, que he tenido una especie de crisis de los 30, puede ser, no sé, el asunto es que he tenido que volver a casa (allí donde en verano se puede dormir con manta) para entender que ya no disfrutaba mucho de Doublecloth y que todo esto lleva meses en modo mantenimiento -recordad que me dedico a esto, mi modo mantenimiento es un modo profesional-. En realidad llevo meses desconectada de todo lo que me gusta, a veces nos centramos en lo difícil y eso lo complica todo. No es que haya estado deprimida o triste, para nada, sólo que no me centre en mi yo, en quien soy de verdad y en lo que me preocupa. Como disfrutar escribiendo este blog.

Vamos que volvemos a la carga, que volveré a daros la matraca con mis reflexiones, mis no vacaciones,  mis recetas, mis experimentos vitales extraños y mis enamoramientos profundos… que para eso nació y existe este blog: para compartir.

Pues eso sobre encontrarse, perderse, volverse a encontrar y repetir … que volveré a perderme y volveré a pedir perdón, que lo hago porque me encanta que alguien lea esto que tengo que contar y creo que merecéis mi respeto y explicaciones. Porque creo que ayuda entender que todos nos perdemos a veces y nos encontramos gracias a buenas personas, esfuerzo y ganas por avanzar. Que cuando te pierdes, te buscas, te encuentras -normalmente mejorado- y sigues adelante, así de sencillo.

¡Hasta dentro de unos días queridos!
Raquel